Armas biológicas: breve reseña histórica (y 2)
El ejército japonés estuvo muy activo desde años antes del comienzo de la II Guerra Mundial en el estudio y experimentación con armas biológicas. Entre 1939 y 1942, realizaron una docena de “pruebas de campo” sobre ciudades chinas arrojando cultivos bacteriológicos viables, aerosoles bacterianos o bombas con pulgas vivas infectadas con Yersinia pestis (¡mas de 15 millones de pulgas en cada ataque!).
Los ejércitos norteamericano y británico probaron el uso de bombas con esporas de Bacillus anthracis y el ejército ruso experimentó con Yersinia pestis y Francisella tularensis (causante de la tularemia, una zoonosis que se observa en zonas boscosas). Las pruebas realizadas por los Aliados en la isla de Gruinard (cerca de la costa de Escocia) con esporas de Bacillus anthracis demostraron su capacidad letal sobre las ovejas y otros animales de la isla y también la larga persistencia de su efecto: ¡las esporas no se pudieron erradicar completamente hasta 1986 cuando se descontaminó la isla con formaldehído y agua de mar!